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Desde la asociación ARPOM, entidad especialista en el tratamiento de personas con problemas de drogodependencias y otras adicciones, cuya finalidad es la plena normalización en la sociedad de las personas con esta problemática, hemos comenzado a tratar uno de los temas que pensamos está directamente relacionado con el inicio y el mantenimiento del consumo de drogas.
A parte de la relación que pueda llegar a existir entre el consumo de sustancias como desencadenante de una conducta violenta (aunque no solo hacia las mujeres) entendemos que la relación género-drogas va mucho más allá, de manera que se debe atender a los distintos roles y estereotipos de género que existen en nuestra sociedad actual, conocer cómo se ha ido transmitiendo hasta nuestros días y entender cuáles son las repercusiones reales que tienen en las personas que intentan ajustarse a esas exigencias que muchas veces no coincide con su expectativas de vida o de las personas que le rodean.
Este punto de partida nos permite entender cuáles son las razones que una persona puede tener a la hora de utilizar una conducta violenta cuando percibe que el comportamiento de la víctima es una rebeldía contra su autoridad que le ha sido atribuida socialmente como hombre. De esta manera también se entiende que esta conducta violenta no venga acompañada de un sentimiento de culpabilidad ya que la persona agresora considera que su actitud es “educativa” y por lo tanto debe ser rígida y punitiva.
Nuestra metodología de trabajo está diseñada desde una clara perspectiva de género para la intervención con hombres, y no necesariamente que hayan ejercido la violencia hacia sus parejas, ya que el énfasis se pone en LA PREVENCIÓN y donde el gran peso está en la sensibilización y formación en género para posibilitar la reflexión, el sentido crítico y el autoanálisis de todas las personas que participan en el taller.
Asímismo este innovador proyecto viene a disminuir los efectos que venimos encontrando en la fase de reinserción como consecuencia del desajuste en el encuentro familiar de aquellos que mantienen unas actitudes y/o estereotipos que no le permiten mantener relaciones afectivas apropiadas y sus expectativas sobre el papel que le corresponde en la familia no encajan con su realidad.
En nuestra experiencia hemos detectado en las personas en tratamiento para superar su adicción sentimientos de estorbo o sobra con respecto a la unidad familiar, de soledad (rara vez reconocido y expresado) y cuya respuesta ha sido en demasiadas ocasiones la represión de los mismos y la huida, promoviendo que se aferren a nuevos consumos que adormezcan esos sentimientos.
El tratamiento para superar un problema de abuso o adicción a una sustancia psicoactiva que se ha estado llevando a cabo en nuestra entidad se ha completado con uno de los temas que pensamos está relacionado intensamente, y que durante mucho tiempo ha sido obviado del tratamiento específico asociado al consumo de drogas.
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