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Especialistas en la atención y tratamiento de la drogodependencia y otras adicciones

Metodología de trabajo

  

 Todo tratamiento para superar un problema adictivo debe iniciarse por una evaluación pormenorizada de la persona que accede al mismo.

  

Con la información que se recoge en dicha evaluación inicial se comienza a planificar las líneas de actuación futuras que determinarán el tipo de técnicas a utilizar en cada momento del proceso.

 

 

Necesidad de una evaluación integral de la persona

Se estudian y se evalúan todos los aspectos biológicos, psicológicos y sociales de todas las personas que acuden a tratamiento, así como su estado de salud, estilo de vida, hábitos y conductas de riesgo…

En los primeros momentos del tratamiento puede resultar de gran ayuda la intervención familiar tanto en la preparación para la motivación para el ingreso en CT como a la hora de obtener información relevante que ayude al diseño de la intervención terapéutica.

Fases de intervención

La intervención terapéutica está dividida en varias fases por las que no todo el mundo pasará de la misma forma, sino que estas fases se adaptarán a las características específicas de la persona. Las fases del programa terapéutico son:

Desintoxicación. La fase de desintoxicación está reservada únicamente para los usuarios que llegan a la Comunidad Terapéutica con un consumo activo (en las horas anteriores al ingreso), por lo tanto no todos los usuarios que asisten a tratamiento tienen que pasar por ella.

El objetivo de esta fase se centra en paliar los efectos del síndrome de abstinencia y potenciar los efectos eutimizantes del tratamiento. También se busca facilitar la adaptación del sujeto en el entorno comunitario.

Deshabituación. Por el proceso de deshabituación entendemos el proceso por el cual el sujeto elimina o modifica los hábitos relacionados con el consumo de drogas, con él se trata de liberar la dependencia psíquica.

Lo principal de esta fase de tratamiento es el cambio de hábitos en la conducta adictiva, basándose para ello en la convivencia con otros iguales y en la participación de los grupos de autoayuda, donde las distintas experiencias de cada participante propician un cambio de perspectiva en la forma de ver los problemas que les han sucedido, y facilita una mayor predisposición a la escucha mediante el proceso de identificación de las situaciones que han sucedido a los demás usuarios.

Rehabilitación. En esta segunda fase se busca mantener y reforzar el no–consumo conseguido durante los primeros meses de tratamiento, continuando con  la fase de rehabilitación del sujeto, donde se empieza a potenciar los recursos personales y externos. Se busca la normalización de la situación familiar, comenzando con una toma de contacto con su ambiente, a la vez que se va fortaleciendo la confianza en sí mismo.

Reinserción. Se trabaja en esta fase la ocupación efectiva del ocio y tiempo libre, la búsqueda de un entorno social no vinculado a personas consumidoras y habilidades básicas de búsqueda activa de empleo. Durante el desarrollo de toda esta fase se seguirá evaluando las dificultades que surgen en su nueva realidad, planteando soluciones alternativas al consumo de sustancias para la resolución de problemas.

Durante todo el tratamiento se utilizan técnicas que le ayudan a controlar la ansiedad que le genera su propia situación: técnicas fisiológicas (respiración diafragmática, relajación muscular, relajación profunda) técnicas cognitivas de enfrentamiento a la ansiedad (ideas irracionales, parada de pensamiento, autoinstrucciones, técnicas motoras de enfrentamiento a la ansiedad (organización, hábitos saludables, conductas socialmente habilidosas, control del ritmo de actividad, control de conductas inadecuadas).

El terapeuta trabajará con el usuario y con la familia paralelamente, intentando que vayan avanzando de forma paralela en el proceso a partir de los logros conseguidos. Se pretende que el usuario haga un aprendizaje de nuevos comportamientos y de nuevas formas de resolver sus propios conflictos, planificando y controlando de manera autónoma su propia vida.

Desde el punto de vista cognitivo hay también que preparar al individuo para no desmoronarse ante las posibles recaídas. Una vez superado un periodo determinado de abstinencia, se planea la incorporación abierta del usuario a su medio, preparándolo en la asunción de la responsabilidad de sus propios comportamientos. Es pues necesario que aspectos como resolución de problemas, toma de decisiones, manejo de críticas, organización y planificación del tiempo, estén suficientemente trabajados para que el individuo sea capaz de mantener y consolidar el cambio. Ha de ser capaz de autoregular su comportamiento y su propio estilo de vida.

Durante todo el tratamiento la intervención está complementada con la participación en grupos psicoterapéuticos y grupos de autoayuda. El objetivo primordial que se persigue con los mismos sería el de integrar y ampliar los beneficios terapéuticos de los programas específicos del tratamiento de rehabilitación.

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