Uno de los elementos de mayor importancia es el complemento entre convivencia y residencia: En el tratamiento residencial se utiliza más la observación directa, se incrementa lo educativo pero no a costa de lo terapéutico y muy especialmente, se adaptan los objetivos a la cambiante realidad. Quizá el verdadero elemento definitorio de la Comunidad Terapéutica es que se pueden complementar ambos aspectos –el terapéutico y el educativo- mejor que en un tratamiento ambulatorio.
Las personas en tratamiento en este tipo de recurso pasan a tener un cierto protagonismo en el proceso terapéutico, aumentando su responsabilidad y su autonomía. Esto, junto con un buen ambiente en lo referente a la convivencia, se interpreta como las bases del funcionamiento grupal en Comunidades Terapéuticas. Se asocia, asimismo, el trabajo relacional, la empatía, la vinculación interpersonal.
Otro elemento que ha cambiado y ha tomado importancia es la apertura al exterior: la Comunidad Terapéutica ya no está alejada (aislada) de la sociedad, sino que están integradas en la misma. Un claro ejemplo de esto son las dos Comunidades Terapéuticas pertenecientes a la entidad ARPOM, estando situadas una en plena barriada de La Corta, en Málaga capital, y otro centro rural en Álora, a menos de 2 minutos en coche del núcleo poblacional, trabajando mucho con el exterior en cuanto a familias y grupos. Esto está muy relacionado con la idea de que el proceso de reinserción comienza mucho antes de finalizar el tratamiento propiamente dicho. Hay que tener en cuenta que resulta muy difícil diseñar el tratamiento individual de alguien si no se tiene como referencia qué se hará después.
Esta última cuestión también es un elemento importante: la Comunidad Terapéutica ahora está más integrada en la red, a diferencia del aislamiento anterior. Se percibe un mayor nivel de profesionalidad en el equipo, y el trabajo por objetivos parciales resulta más válido y realista que el plantearse objetivos finalistas y la abstinencia total en todos los casos (aunque se tienda a ello).
Ahora se identifica la Comunidad Terapéutica como herramienta social: no como un mero espacio de aislamiento donde la estancia tiene un carácter más activo y dinámico.
Se entiende que si la sociedad cambia, la Comunidad Terapéutica ha de cambiar para adaptarse a lo que la sociedad va demandando como respuesta ante los consumos problemáticos de drogas.